viernes, 27 de octubre de 2017

La lírica es subjetividad


La "poesía lírica" (o, en general, "la lírica" y lo que entendemos normalmente por "poesía") se opone a la poesía narrativa y puede resumirse como un género literario que tiene como objetivo expresar los sentimientos personales del poeta.

Por eso, se basa en la subjetividad (es decir, todo lo contrario que la noticia, género periodístico que debería contar hechos de la forma más objetiva posible).

Es cierto que en los poemas líricos pueden aparecer referencias al contexto histórico o social en que los poemas han sido escritos (o vividos). Pero, a diferencia de la poesía social, donde se intenta describir (y denunciar) la situación, en la poesía lírica lo importante, insistimos, es la forma en que han afectado al poeta.

De esta forma, las referencias sociales pasan a ser elementos que, aunque puedan afectar a otros millones de personas, nos importan por el reflejo que han tenido en la vida del yo poético y, sobre todo, en los versos del poeta.
Vamos a ver algunos de ejemplos:

Me contaron que estabas enamorada de otro
y entonces me fui a mi cuarto
y escribí ese artículo contra el Gobierno
por el que estoy preso.
(Ernesto Cardenal)

Hoy dice el periódico que ha muerto 
una mujer que conocí,
que ha perdido en su campo el Atleti
y que ha amanecido nevando en París. 

Que han pillado un alijo de coca,
que a Piscis y Acuarios 
les toca el vinagre y la hiel. 

Que aprobó el Parlamento Europeo 
una ley a favor de abolir el deseo
que falló la vacuna anti SIDA,
que un golpe de Estado 
ha triunfado en la luna y movidas así. 

Pero nada decía la prensa de hoy 
de esta sucia pasión, de este lunes marrón
del obsceno sabor a cubata de ron de tu piel,
del olor a colonia barata del amanecer. 

Hoy amor, como siempre
el diario no hablaba de ti, 
el diario no hablaba de ti, 
el diario no hablaba de ti, ni de mí.

Hoy amor, igual que ayer, como siempre
el diario no hablaba de ti,
 el diario no hablaba de ti, 
el diario no hablaba de ti, ni de mí. 

Hoy dijo la radio que han hallado 
muerto al niño que yo fui
que han pagado un pasote de pelas
por una acuarela falsa de Dalí. 

Que ha caído la Bolsa en el cielo,
que siguen las putas en huelga de celo en Moscú.
Que subió la marea, que fusilan mañana a Jesús de Judea,
que creció el agujero de ozono,
que el hombre de hoy es el padre del mono del año 2000. 

Pero nada decía el programa de hoy de este eclipse de mar,
de este salto mortal,
de tu voz tiritando en la cinta del contestador,
de las manchas que deja el olvido a través del colchón


Fue terrible aquel año, de sequía y de miedo. 
Fue terrible aquel año, recordarlo es bueno. 
Ganaron las derechas, año amargo en política. 
Y los médicos no hallaron vacuna para el SIDA. 

Fue terrible aquel año, morían niños en África. 
Y aquí mismo en mi calle mataban a un mendigo sin patria, 
a una infeliz prostituta, a una esposa maltratada. 
Terrible fue aquel año, los Balcanes humeaban. 

Fue terrible aquel año, los días eran fríos 
y cada vez más cortos. Los meses eran ríos, 
arrastrando abandono. El amor era olvido. 
No hubo nubes, no hubo lluvia. El otoño estaba prohibido. 

Fue terrible aquel año, celebraron convenciones 
sobre la capa de ozono, y rompieron los hombres 
la moratoria en la caza de lobos y ballenas. 
Terrible fue aquel año, corría la sangre en Chechenia. 

Fue terrible aquel año, los días eran fríos 
y cada vez más cortos. Los meses eran ríos, 
arrastrando abandono. El amor era olvido. 
No hubo nubes, no hubo lluvia. El otoño estaba prohibido. 

Fue terrible aquel año, de hambre, de guerra, 
de ideas perseguidas, de oraciones y miseria. 

Fue terrible aquel año, no consigo olvidarme. 
Fue terrible aquel año en que tú, tú me dejaste, 
tú me dejaste.



A veces, la poesía también se basa en la vida cotidiana. Sin embargo, de nuevo, lo hace para reflejar cómo se siente el poeta ante una rutina... y los recuerdos que le asaltan.

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